Las fotos de MicStar

14 ago

Tiempo de lectura: 15 minutos intensos para masturbarte.

Esto que les voy a contar es una historia verdadera y me sucedió hace unos años entre la época de las fiestas navideñas y fin de año. Estaba una noche de diciembre en mi casa y no había salido a ningún lado, estaba encerrado por que me había quebrado una pierna en un partido de fútbol con unos amigos del barrio y tenía un yeso gigantesco en la pierna. Antes les debo contar que tengo unos 24 años, vivo solo, trabajo y en un nivel más superficial las chicas dicen que estoy muy bien, ni tan tan ni muy muy, pero bien, un cuerpo musculoso por el deporte y una cara amigable que cualquier madre dejaría que su hija estuviese sola en su cuarto conmigo con la puerta cerrada. Esto siempre me jugó a favor, me permitía escaparme con todas las cosas que quería y encerrarme en las habitaciones de mis novias y cojermelas sin cuidado y luego tomarme un café con las madres sin que sospechen nada o si… y dejarlo pasar.

Pero eso no es lo que les contaba, estaba ahí, en casa con el yeso y una calentura enorme que no me dejaba descansar como los médicos me habían recomendado. Mi pija no paraba de ponerse dura a cada rato, el pantaloncillo deportivo apenas si podía contenerme la erección y tenía que pajearme a cada rato para poder respirar. Entonces decidí sentarme frente a la computadora y chatear, aunque sea con mis amigos que se estaba preparando para salir a tomar y bailar con cuantas chicas se les cruzaran en el camino. Encendí el ordenador y el messenger apareció con toda la lista de amigos y amigas.

Estaban todos chateando y preparándose para esa noche. Cuando apareció en la lista de contactos Mica, mi primita de 15 añitos, que no veía ni hablaba con ella hace mucho tiempo. Ella estaba terminando el segundo año de la escuela secundaria, en un colegio privado de esos con jumper y todo el uniforme de colegialas.

MicStar12: Primito, cómo estás tanto tiempo.


Siempre me decía primito o primi aunque yo le doblase en edad. Ella era un niña muy bonita pero no la veía hace mucho tiempo puesto que nuestras familias estaban separadas y no compartíamos muchos encuentros familiares. Cosas de familia, quién sabe, son todas iguales. Un hermano que toma una copa de más en una fiesta y se queda mirando las tetas de la esposa del otro hermano, o cosas de política, siempre alguna cosa minúscula desembocaba en una riña histórica que no se podía solucionar. Pero bueno ella dijo de nuevo en la compu:

MicStar12: Primi….

Esteban Futbolero Quebrado: Hola Mica querida tanto tiempo también. Vos cómo estas qué contás de tu vida.

MicStar12: Acá, castigada.

Esteban Futbolero Quebrado: Castigada, que travesura te mandaste.

MicStar12: Nada, Mamá me castigó y no me deja salir esta noche con mis amigas porque me fue mal en un examen y no aprobé unas materias. Lo de siempre.

Mi primita era media bestia y siempre tenía exámenes pendientes para el verano y mi tía la castigaba seguido. Ella siempre estaba pensando en otra cosa y no lograba aprobar sus pruebas escolares. Una niñita típica.

Esteban Futbolero Quebrado: Uy, qué pena, se ve que ninguno de los dos salimos esta noche. Yo con mi pierna quebrada y tu con que eres una pequeña bestia.

MicStar12: jajajajaja, qué malo que eres Primito. No te preocupes yo no me voy a aburrir como lo harás tu, de eso estoy segura.

Esteban Futbolero Quebrado: Ahhh, si. Y por qué?

MicStar12: No te cuento. Primito.

Esteban Futbolero Quebrado: Anda. No seas mala. No sabes que estoy lastimado. Con eso no se juega.

MicStar12: Nada, es que una amiga viene a quedarse a dormir a casa por que tenemos las dos que estudiar y vamos a hacer un pijama party. Sacarnos fotos y luego subirlas a nuestro fotolog. Tu sabes, esas cosas divertidas de niñitas de 15 años, no como tu que ya eres un adulto, con responsabilidades y trabajo. Un aburrimiento total.

Esteban Futbolero Quebrado: Jajaja, eso piensas de mi ehh. Qué mala que eres. Vete a estudiar burra, que para el día del arquero vas a terminar la escuela.

MicStar12: Jajajaja, Primi Primi.

Esteban Futbolero Quebrado: Che, hace cuánto que no nos vemos, ya no recuerdo?

MicStar12: Por lo menos 3 o 4 años desde las últimas fiestas de navidad que se juntó toda la familia. Mucho ha cambiado, y yo también. No sabes…

Esteban Futbolero Quebrado: Seguro…. Si debes seguir igual… es más ya debes parecerte a un pequeño burrito…

MicStar12: Jajajaj, qué malo primito que eres. Pero descuídate que ya me vengaré de toda tu maldad, no has escuchado que festejaremos la navidad todos juntos. Haremos una fiesta aquí en mi casa y tu familia está invitada.

Esteban Futbolero Quebrado: Pues no sabía nada. No me había enterado.

MicStar12: Si si

Esteban Futbolero Quebrado: Y bueno si no me queda otra tendré que ir. Pero no sé si te voy a reconocer. Tu seguro serás la de las orejas largas que relincha y come pasto.

MicStar12: Pero cállate malo. Seguro que tu ya tienes canas y una barriga de cerveza abultada. Toma te paso la dirección de mi fotolog http://fotolog.com/MicStar12 y te fijas cómo he crecido…

Esteban Futbolero Quebrado: Yo con esas cosas de niñas me aburro, tengo cosas más importantes para andar haciendo.

MicStar12: Bueno, oye me tengo que ir que Mamá me está gritando para que apague la computadora de una vez. Quizás nos vemos en las fiestas, sino abúrrete solo, barrigón…… No mentira Primito, nos vemos. Beso, chau…

Y desapareció su contacto de la lista del messenger. Por alguna razón me había calentado y tenía la pija a tope, dura presionándome contra el teclado. Si era mi primita de 15 años, no podía haberme excitado tanto, debía ser por otra cosa o quizás la idea de la colegiala y el pijama party. Pero bueno decidí levantarme de la compu y prepararme la cena puesto que ya tenía hambre.

Después de cenar, prendí el televisor y me miré una película de acción doblada al castellano, una con Bruce Willis y a eso de las 3 de la mañana, antes de irme a dormir decidí hacerme una gran y gigantesca paja para poder descansar como los reyes. Prendí el ordenador y busqué unas páginas porno, pero nada me excitaba como yo quería, no encontraba aquello que me hiciera saltar la leche por todos lados.

Recordé entonces la dirección del fotolog de mi primita, no tenía nada que perder y me daba cierta curiosidad. Puesto que ella era una niñita muy linda, según como yo la recordaba de la última vez que la había visto, pero nada me preparó para lo que estaba por ver en su página personal.

Tuve que dejar de tocarme la pija porque sino acabaría en tres segundos y yo no quería eso, quería una paja larga y gustosa de esas que te duele pero lindo hasta que erupciona cantidades mágicas.

Ahí estaba Mica con sus 15 años y medio. A la salida del colegio con sus amigas. Ella era la del medio y el jumper le ajustaba la figura esbelta y perfecta que había desarrollado. Pelirroja con unas pocas pecas en los cachetes blancos, apenas dorados por el sol, los dientes hermosos en su sonrisa inocente. Unos pequeños pechos nada despreciables como para llenar un boca o una mano con placer. Unas caderas bien formadas con un culo precioso. Estaba allí en cada una de las fotos, una por día.

Empecé con las fotos de principio de año, con una mano apretaba la flecha que hacia que pasaran la fotos y con la otra envolvía mi pene, y subía y bajaba, apretaba y soltaba la presión. Una foto más calenturienta que la otra, el vouyeurismo era tal que no lo podía contener. En la pileta con las amigas, en el campo de deportes jugando al jockey con sus polleritas cortas y transpiradas, en una fiesta de disfraces vestida de trola con una mini y los labios pintados, en su cuarto sola, con sus peluches de ositos y esas cosas. Esas eran las que más me gustaban. Recostada en su cama, mirando fijo a la cámara, con una pequeña sonrisa pícara y los ojos mirándome a mi, mi pija estaba con todas las venas por estallar de lo dura que la tenía, pero yo seguía despacio. Quería llegar hasta la última foto, y lo bien que había hecho en esperar.

Para mi sorpresa en la última foto, allí estaban las dos niñas, una morochita y mi primita en pijama saltando en la cama y sostenían un cartel que decía: Buenas noches primito. Te quiero y nos vemos en la fiesta. El pijama se les transparentaba y se veía que no tenían puesto el brassier y los pequeños pezones se veían a la perfección.

Mi mano agitó un poco el pene, apenas lo toqué y me saltó un chorro blanco y pegajoso sobre la pantalla. La corrida más espectacular de mi vida, un temblor de calor me recorrió de pies a cabeza. Mi primita Mica estaba toda echastrada con mi guasca blanca que le corría por la cara mojándole los labios rojos y suaves y mojándole la remera de pijama que le transparentaba sus preciosos pechos que me había dedicado a mi. La muy diabla sabía que yo iba a entrar y la iba a ver. Ella sabía perfectamente con su mente maléfica que me iba a gustar. Pero era mi prima y para colmo de males era una niña de 15 años.

Me fui a dormir empalmado, la pija no bajaba de su posición erguida y no pude no soñar con Mica que me susurraba al oído: Primito, como te corriste sobre mis tetitas. Primito te gustaron mis fotitos de colegiala. Primito, te gusta cuando te miro directo a los ojos y suspiro para vos. Ayy, Primito Primi, primito, querés tocarme las tetitas, o preferís olerme la concha y meterme la lengua. Así estuve toda la noche, por supuesto a la mañana me desperté y tenía toda las sábanas bañadas en sudor y leche mía. Todo el pantaloncillo pegado a mi pene.

Ese día tenía que trabajar, debía ir a la oficina y entregar un informe de análisis de mercado y demás cosas aburridas. En la oficina me senté frente a la computadora y prendí el messenger mientras tipeaba el informe. A eso de las 4 de la tarde se prendió el contacto de mi primita y yo rápidamente me desconecté. Fue instintivo, algo malo o pecaminoso había sucedido, un límite se había cruzado y no sabía cómo manejarlo. Terminé el informe y lo entregué sin tardar un minuto más. Me quería ir a mi casa y descansar.

Llegué fatigado y todo contracturado, no podía mover la espalda si que sintiera la tensión. Mi pierna dolía y todo. Me tiré en la cama y dormite una hora. Cuando me desperté tenía el pene a mil de nuevo.

Corría hasta la computadora y busqué el fotolog de mi primita. No pude contenerme y me corrí tres veces seguidas mirando con detenimiento cada centímetro de su cuerpo espectacular. Me limpie y me fije el calendario. Faltaban 2 días para la noche de Navidad y la vería a Mica. El resto de mi familia no me importaba en este momento, lo único que se me cruzaba por la mente era que podía verla a ella. Iba a tener la oportunidad de olerla, tenerla cerca mío y poder hablar. Abrazarla y esas cosas. Carajo, cómo iba a poder estar en el mismo cuarto que con sólo verla se me paraba la pija. Es más sólo pensar en verla en persona ya me había hecho tener otra erección.

Los 2 días transcurrieron lentos entre cada paja que me echaba mirando sus fotos. Pero algo había pasado, ella no había actualizado desde la última vez que me había mandado el mensaje en el fotolog. Debía estar estudiando o algo. O quizás se enteró que me estaba cascando como un degenerado con sus fotos de colegiala en la pileta inocente con su pequeño bikini amarillo que le dejaba las tetitas bien paraditas. Imposible. Pero bueno hoy a la noche la vería.

Me vestí lo mejor que pude con una camisa y una bermuda holgada. En esta parte del planeta, la navidad no tiene nieve ni hombrecitos de nieve ni esas cosas, sino un calor pringoso que te deja la ropa pegada al cuerpo y te hace transpirar y emborracharte más fácil con el alcohol. Por eso los problemas familiares, la cerveza el vino y la sidra hacen un cóctel explosivo que para el final de la fiesta ya están todos mamados y hablando tonterías.

Cuando llegué a la casa de mis tíos Carlos y Norma, ya estaban todos sentados a la mesa, yo era el último. Toqué el timbre y me atendió a la puerta mi primita que se abalanzó sobre mi presionando todo su cuerpito contra el mío. Sentí cada centímetro de su cuerpo presionándose contra mi. Me dio un beso en la mejilla y me agarró de la mano.

Primito, llegaste. Te estábamos esperando para comer.

Hola Mica. Ayúdame un poco que con el yeso no puedo caminar muy bien.

Dale apóyate sobre mi que te llevo hasta tu lugar en la mesa.

Adelante, guíame hacia donde debo ir.

Pero que bien estas, haces gimnasia o pesas porque veo que te mantienes en forma a pesar de ser tan viejo.

JAJaj, petisa malvada.

Por dentro ya tenía la pija más parada que un poste de luz. Pero traté de contenerme. Saludé a todo el mundo, tíos, tías, abuelos, estaban todos y ya se habían tomado algunas botellas.

La noche transcurrió tranquila. Charlando con la familia y recordando cosas del pasado, las típicas preguntas: el trabajo, los amigo, las novias, etc.

Yo lo único que veía, tratando de disimularlo era a Mica, que estaba sentada con los más pequeños, ella era la más grande de la mesa pero todavía no era lo suficientemente grande como para sentarse en la mesa de los mayores. Así que capitaneaba la mesa de los niños, toda una señorita con su pequeña pollerita naranja y una remerita escotada pero muy aniñada. Se veía que los padres todavía la veían como una niña, pero ella ya era toda una mujer: mandona y demandante.

La miraba y no podía sacarle los ojos de encima, cómo daba mordiscos a su comida, despacio y muy derechita, sacando pecho. Cómo tomaba despacio su vaso de gaseosa para sacarse el calor que hacía. En el comedor no había aire acondicionado por lo cual estábamos todos achicharrados por el calor, empapados de transpiración y efluvios alcohólicos.

Las doce campanadas llegaron y brindis y esas cosas, a mi no me podía importar menos, estaba totalmente embrujado. No sé si era el alcohol hablando o qué, pero esa niña debía ser mía, debía tenerla para mi, y haría cualquier cosa por tenerla en la cama.

Después de los brindis tuve que ir al baño y el de abajo estaba ocupado entonces me mandaron al de arriba. El que usaba mi primita. Pero para llegar hasta allí necesitaba ayuda para subir las escaleras. Mi tía le dijo a Mica que me ayudara y así lo hizo.

Me apoye nuevamente sobre ella y me dirigió hasta el baño. Mientras me apoyada deslice mi mano hasta su cintura la apreté todo lo que pude, suave y firme. Se notaba que el deporte la había moleado a la perfección. Llegamos al baño y me ayudó.

Primito. Te espero aquí en mi cuarto cuando termines así te ayudo a bajar.

Me dijo a través de la puerta.

Yo ya no podía más de la erección que me había provocado la subida por la escalera, cada segundo que me había presionado contra su cuerpo era un centímetro que mi pene crecía. Me senté en el inodoro para descansar y observé lo más glorioso del universo. Su bombacha estaba colgada en la ducha. Sabía que era la suya por que este era su baño. La tomé con cuidado y la llevé hasta mi nariz. estaba toda enrollada como queda cuando se la sacan deslizándosela por las piernas. Todavía estaba un poco húmeda en el centro, justo donde toca su conchita. Traté de sacarle todo el perfume que había quedado impregnado de sus flujos vaginales. Un olor espectacular me inundó la cara, le pasé la lengua desesperado mientras me tocaba la pija frenéticamente hasta que acabé contra la pared. La velocidad de impacto había sido tal que se había esparcido por todos los azulejos. Lo tuve que limpiar con mucho cuidado para no dejar rastro, cosa que no resultó fácil con el yeso. Me guarde la tanga en el bolsillo, no podía dejar pasar la oportunidad de olerla todas las noches, aunque eso significara que se daría cuenta. Tenía que tomar la oportunidad y tratar de que no se diese cuenta.

Mica, ya terminé.

Voy…. Primito.

Ayyy, cómo me ponía su voz, a millll. Me llevó hasta su cuarto que yo ya conocía al detalle por sus fotos para mostrarme sus libros de matemáticas y esas cosas. Un regalo de dios pensé yo.

En eso subió mi tía a buscar algo a su cuarto y nos vio charlando y se acercó para hablar.

Oye, Esteban tu eres bueno con las matemáticas?

Si, tía por qué lo dices.

No podrías darle a Micaela unas clases particulares, puesto que la niñita aquí no pega un número con el otro y necesitaría una ayudita.

Seguro, habría que ver como arreglamos con los horarios y la movilidad mía es reducida.

Es más, puede ir ella a tu casa después de la escuela y toma las clases en tu departamento si eso no es inconveniente. Ella está yendo a la escuela aún cuando ya terminaron los horarios normales. ¿Qué dices? Te pago lo que quieras.

Pero como te voy a cobrar. Ni te preocupes. Que venga cuando quiera que con gusto te ayudo.

Y la miré a Mica con un deseo tal que espero que no se haya dado cuenta en su momento.

Quedamos así. Bueno ahora vengan para abajo que ya termina la fiesta.

A los 3 días, sonó el timbre en mi departamento y mi fantasía estaba en la puerta. Le toqué el timbre y subió sola los pisos hasta mi puerta. Le abrí y nos sentamos en el sofá. Ella sola se fue a la cocina y se sirvió un vaso de zumo de naranjas y me preguntó si yo quería algo. Me daba mucha gracia que estuviera mandoneando en mi propia casa.

Quién eres que me das ordenes?

Yo no soy la tu piensas que soy.

Me dijo riéndose, mientras ocultaba su cara con el vaso. Juguetona y rara.

Ven, siéntate así empezamos.

No, primito ya estuve toda la mañana dándole a los libros, déjame tomar un descanso. A ti no te importa, cierto.

No, ven, recuéstate y miremos la tele. Qué quieres ver.

Pon los canales de música. Así bailo un poco. A ti te gusta ver bailar a las chicas.

Bueno….., si.

Y se puso a bailar al ritmo de una canción pop de un grupo moderno, ni idea, yo estaba totalmente subsumido por el espectáculo que se movía sensualmente frente a mis ojos.

Estas muy linda Primita. Has crecido mucho en estos años.

No me mientas, Primi, que no te queda bien. Yo sé que no soy muy linda y tampoco muy inteligente pero bueh que se le va a hacer…

Pero no digas esas cosas, ven, siéntate a mi lado… y miremos la tele.

Se acercó con mucho cuidado y cuando estaba por sentarse se tropezó y cayó sobre mi regazo. Nuestros cuerpos se tocaron a la perfección, su cola se juntó con mi cuerpo y se empezó a reír, yo creo que se dio cuenta de que había algo que estaba duro y no era normal. Pero no se inmutó, giró sobre sí y me miró a los ojos. Pestañeó sus grandes ojos y una risita se le escapó por entre los blancos dientes. Para luego volver a sentarse sobre el sofá. Yo ya estaba totalmente erguido, la erección me palpitaba bruscamente en el pantaloncillo deportivo y no tenía forma de ocultarla. No quería ocultarla, internamente quería que se diera cuenta que me provocaba tal calentura que me era imposible esconder, quería gritar y sacarme los pantalones y destrozarle las ropitas de un tirón, poseerla ahí mismo en ese instante. Pero la música cambió y otro video empezaba a sonar. Era una balada romántica del estilo Luis Miguel o uno de esos cantautores melosos que pone a las chicas todas mojadas.

No sé tú, pero yo no dejo de……

Se puso a cantar como sosteniendo un micrófono imaginario junto a su boca con una voz profunda y jocosa, me miraba profundamente hacia los ojos, no me los quitaba de encima y seguía cantando, cada una de las estrofas de la canción. Yo ya no sabía que hacer, no sabía si esto era una provocación o era un jugo inocente de colegiala. Era una niña, no sabía si tendría bien en claro si entendía las reglas de la seducción o si estas eran sus primeres armas en el asunto. Qué debía hacer, tomar sus insinuaciones por lo que eran o medir mi conducta. Había muchas cosas dándome vueltas por la cabeza. Más allá de cómo reaccionaba mi cuerpo, del que sólo podía sacar una respuesta: quería que me chupara el pene, lo sacara con sus pequeñas manos y lo metiera lentamente en su boca mientras con mi mano le introduciría los dedos en su rajita húmeda., hasta llevarla al clímax.

Tienes cerveza primito….

No eres un poco niñita para andar tomando cerveza?

No seas mojigato como mi padre. Yo ya soy grande, qué acaso no lo aparento.

Se paró de golpe frente a mi, su ropita se elevó como en cámara lenta, un juego de seducción refinado a la perfección que había entrado en movimiento para no parar hasta las últimas consecuencias.

Esteeeé……, no, pues si eres una mujer con todas las de la ley. Yo no soy quién para decirte lo que puedes o no puedes hacer. Fíjate en la nevera si no hay unas latas de cerveza bien frías. A mi me vendría bien una en este momento. Si deseas agarra una para ti.

Caminó lentamente hacia la cocina, moviendo sus caderas como modelo por la catwalk, un gatito buscando su pocillo de leche tibia para poder mojar sus labios. Cada unos pasos giraba su cabeza para mirarme a los ojos y reír. Una vez que llegó a la nevera me gritó desde allí, al otro lado de la habitación.

Veo que te estas muriendo de calor.

Por qué lo dices?

Por que estás todo acalorado, veo que empiezas a sudar, no estarás por caer enfermo con alguna gripe o algo, no?

Yo ya debía ser totalmente transparente o era ella una niña muy picara. No sabía como responder, a sus preguntas que las tomaba como insinuaciones de una mujer experimentada en un juego llevado a la perfección de un reloj, ajustando manijas aquí y allá, la llave de tuercas con el segundero tomado con fuerza. Mis calzoncillos ya estaban empezando a mojarse por las primeras gotas de líquido seminal, esas gotitas pringositas que son un poco saladitas y acuosas.

No te preocupes, debe ser este calor de verano que me está matando. tráeme esa cerveza y tomemos un trago. Despreocúpate.

Se arrimó con mucho cuidado, trajo las cervezas con una pequeña bandejita jugando a ser una mucamita francesa. Me hablaba en francés, con palabras melodiosas que había aprendido en su escuela privada. Posó la bandeja en la mesita ratona y se sentó acomodándose la pollerita tableada con mucha delicadeza.

Toma aquí tiene mi señor primito. Refréscate un poco.

JAJAJAja. Gracias Simone. Muy atenta.

Cuando agarré mi lata, la transpiración de mi mano hizo que se me escapará y le mojara la camisa blanca que llevaba.

Uyyy, discúlpame, pero que torpe que me he puesto.

No te preocupes.

Y en eso, mi primita agarró su cerveza y me tiró un poco sobre mi remera, riéndose a carcajadas.

Ahora nos tendremos que sacar estas ropas mojadas que tenemos. No queremos que nos vayamos a enfermar, no?

Me empezó a sacar la remera mojada y me tocaba el pecho tratando de secarme las gotas de cerveza que se me habían pegado al cuerpo. Se llevaba los dedos a la boca, no quería desperdiciar ni una de las gotas.

Bueno, pero qué hacemos. Fíjate si hay ropa en mi placard, unas remeras deportivas que te pueden ir bien —le dije, medio a las apuradas.

Mica se paró y se fue sacando la ropa mientras caminaba hacia mi cuarto, su camisa estaba tirada a medio camino entre el sofá y mi cama. Le veía la espala estrecha que se cortaba con el brassier negro que llevaba puesto. Y me empezó a hablar desde la habitación a los gritos.

Ven ayúdame que no las encuentro.

Me dirigí hacia mi habitación y allí estaba ella, recostada en mi cama, con las rodillas pegadas a sus tetitas, sin camisa, sólo su brassier negrito. Se le veía la bombachita negra que tenía puesta entre los pliegues de la pollera del colegio. Cuando estuve al costado de la cama me puse a revisar el ropero de espaldas a ella.

Pero que lindo culito tienes primito, se ve que el fútbol te hace bien.

Era un juego peligroso el que tramaba mi primita. Agarré una remera y me acerqué hacía ella, le dije que levantara los brazos que le iba a ayudar a ponerse la remera. Cuando me acerqué junto a ella, me envolvió las piernas con las suyas. Empecé a deslizar la remera por sus brazos y en eso sentí la respiración caliente de su boca que pegaba contra mi ombligo, su piel suave y fresca de los brazos se me hacia deliciosa al tacto. Sentí un beso en la panza y luego me presionó la cara contra el bulto ya pronunciado que tenía. Sabía lo que hacía, como si lo hubiese hecho miles de veces.

Qué es lo que tienes aquí tan duro —se sorprendió y echó una pequeña risita.

Tiré la remera a un costado y le dejé libre las manos.

No lo sé. Investiga.

Y con su pequeña manito me deslizó el pantaloncillo deportivo hasta las rodillas, dejando al descubierto mi pene erecto. Tenía lo que se dice un pene de tamaño normal, pero bien grueso y carnoso, con una cabeza bien formada y suave. Su lengua rosadita en punta lo lamió con cuidado, primero con vergüenza y luego ya todo rastro de inocencia desapareció. Su boca se abrió y trató de metérselo entero pero era demasiado para su boquita pintada de rojo.

Veo que no es tu primera vez —le dije extasiado.

Jijiij, no, no lo es. Lo he hecho muchas veces a mis compañeros en el baño de la escuela durante el recreo de la mañana.

Toda traba que sentía hasta el momento había desaparecido. La recosté despacio sobre el cubre y observé su cuerpo pequeño que se perdía en la enormidad de mi cama doble. Su pollerita tableada escocesa se desprendió son mucha facilidad y así quedó cubierta sólo con sus prendas interiores. Se notaba que su bombachita negra estaba húmeda, mojada con sus jugos, con mi mano le empecé a frotar la conchita, su rajita delicada sobre la tela que se iba empapando cada vez más hasta que la pequeña aureola de líquido ya cubría la totalidad de la prenda. Sus gemiditos dulces me excitaban a seguir con ese camino, pero yo la notaba que si bien se estaba excitando y mucho había algo que la retraía.

Mientras le empecé a retirar la bombachita empapada le pregunté:

Qué te sucede, no te gusta?

No primito no es eso, es que nunca lo he hecho. Digo si he chupado penes y me encanta pero nunca me han tocado allí y nunca me han metido algo. Y menos algo grande como lo que tu tienes. Yo a la noche me toco y me meto un dedo pero nunca más que eso.

No te preocupes, yo lo haré con mucho cuidado. El secreto está en que estés tan lubricada como sea posible, que ya no puedas aguantar más y quieras que te la meta hasta el fondo.

Me arrodille al final de la cama y la arrastré a ella hasta el borde, con sus piernitas blancas sobre mis hombros y me pude a brindarle sexo oral. El hermoso coño que tenía era dulce y olía a campos virginales. Mi lengua se deslizaba sin ninguna dificultas entre los pocos pelitos que tenía cubriéndole la conchita. Primero le lamí despacio de arriba abajo y luego hacia los costados, mi lengua se deslizaba con fluidez gracias a lo mojada que estaba, unos besos delicados a su pequeñito clítoris que se asomaba duro y rosado entre sus labios, un gritito de placer y un temblor que le recorrió todo el cuerpo hizo que sus piernas se apretaran sobre mi cara metiéndome cada vez más adentro de ella. Con las manos le separé los labios y le metí la lengua. Primero la puntita. Luego un poco más hasta que sentí como se me llenaba la boca con sus jugos dulces. El espasmo climático al que llegó le hizo arquear la espalda en puente con mi cara totalmente metida entre sus piernas y ella gritándome:

Meteme, meteme, meteme, ayyyy, primi, primi, primi primito metémela, la quiero ahora. Meteme la pija.

Agarré con una mano mi pene duro y con la otra le metí unos dedos en la concha. Me mojé la pija con sus líquidos y luego los saboreé en mi boca. Me recosté lentamente sobre ella y despacio, un poco primero, sólo la punta, la cabeza de mi pene, hasta que escuché un gritito y un sonido de tela rasgándose para luego empujar todo el resto hasta que nuestras pelvis chocaran juntas. Era tan rico y dulce que ninguno de los dos nos movimos un centímetro de cómo estábamos. Escuchaba sus respiración lenta y pausada, acostumbrándose al tamaño y la presión que le estiraba la rajita hasta un tamaño que nunca había sentido. Con mi boca de succionaba los pezoncitos, esas pequeñas tetitas que apenas se habían desarrollado pero que ya brindaban un placer inconmensurable, mi boca se llenaba con ellas, la lengua las buscaba una y otra vez mientras se le metía y se la sacaba sin dificultad. Ella me miraba fijo a los ojos y se veía a ella convirtiéndose en mi mujer. Allí estaba debajo mío, y yo entre sus piernas que me apretaban con mucha fuerza. La cama estaba completamente empapada con sus jugos vaginales, las sábanas olían a sexo y placer.

El orgasmo llegó rápido para ella, y luego otro a los pocos empujones de mi pija. Cuando yo comencé a sentir que me venía, me arrodillé sobre ella y me vine sobre sus tetitas y la boca. Su risita embriagadora llenó la habitación y caímos borrachos uno al costado del otro.

La veía como jugaba con mi semen, se lo esparcía por el cuerpo y se lo metía en la boca con los dedos, un poco le había quedado en el ombligo haciéndole un pequeño charquito. Pasó sus dedos largos y finos y se lo arrastró hasta los pelitos de la concha para enjugársela más de lo que la tenía.

Estuvimos toda la tarde recostado en la cama, desnudos y tocándonos mutuamente. Nadie nos molestó, ningún llamado, nada que rompiera esa paz lujuriosa que habíamos compartido en una tarde de diciembre.

Se tuvo que ir a su casa cuando ya los últimos rayos del sol empezaban a desaparecer en la habitación. Su mamá la esperaba en la estación de trenes que las llevaba hasta su casa, a una pocas cuadras de donde estábamos. Mucho no habíamos aprendido de matemáticas pero si de otras materias. Sabíamos que tendríamos otras oportunidades. Muchas clases particulares durante todo el verano y una fiesta familiar más para despedir fin de año y celebrar la llegada de nuevas aventuras juntos.

Antes de partir, sacó su cámara de fotos digital y me pidió que le sacara una junto a la ventana. Me miró con unos ojos de amor y lujuria tales que nunca lo olvidaré y me dijo:

Esta noche entra a mi fotolog y tócate mirándome como ninguno me ha mirado.

Y se fue dándome un beso profundo mientras nuestras lenguas se fundían en el calor de nuestras bocas.

seguí leyendo y apretá el botón.


Si querés compartir tus relatos o historias conmigo,

Si tenés ganas de mandarme tus fotos

o comentarios privados hacelo a:

estebanbabenco@gmail.com

Muchas gracias y espero que hayas disfrutado mi historia.

Espero tus comentarios.

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2 comentarios hacia “Las fotos de MicStar”

  1. Lucila junio 15, 2011 a 7:41 pm #

    Ay, tonto, me mojé toooda. Yo tampoco estuve con ningún hombre..

Trackbacks/Pingbacks

  1. Empezó de manera muy discreta. « relatoseróticos - mayo 20, 2010

    [...] Al llegar a su departamento, me sentía excitado, como si fuese una cita con una amante telefónica que no conocía, y no mi tía Nadia que quería que le reparara la video casetera. Pero no podía evitar sentirme caliente, una mujer es una mujer más allá de que sea familia. De todas maneras era entendible mi calentura, hace tiempo que no tenía sexo, desde que había roto con mi novia de ese entonces. Pero eso es una historia demasiado larga y aburrida como para contarla aquí. Era un hombre en el mejor momento de mi vida sexual y eso en parte era lo que me había llevado a cortar la relación con mi novia del momento. Después lo único que me hacía circular la sangre por la pija era mi prima, pero eso es otra histo… [...]

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